CUMPLIMIENTO DE LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS Y ÉXITO EMPRESARIAL. a) El doble objetivo. b) Interdependencia de las dos esferas.
El doble objetivo:
Para que una Cooperativa de trabajo funcione, sea eficiente, solidaria, participativa y en definitiva cumpla con los fines para los que ha sido creada es necesario entender previamente este doble objetivo:
La empresa Cooperativa necesita, por un lado cumplir con los principios cooperativos, la Ley, el Estatuto y el Reglamento Interno. Es decir que para desarrollar su actividad diaria es preciso que TODOS sus integrantes adecuen sus conductas a estas normas o “reglas” previamente establecidas.
Paralelamente, debe lograr la eficiencia empresaria.
Para ello, necesita comenzar por organizarse y desarrollarse como EMPRESA; sin importar su dimensión, (que generalmente al inicio resulta muy pequeña); ni el grado de preparación de su grupo humano.
Es decir, debe empezar a funcionar como empresa. A tales efectos, debe organizarse por sectores, determinando un organigrama funcional interno, donde se establezcan funciones claras y plazos de cumplimiento; donde los procesos tengan un principio, un desarrollo y una terminación clara; debe instrumentarse un sistema de información contable confiable, que permita conocer periódicamente la situación real de la empresa para permitir su análisis y eventual corrección; deben establecerse los controles necesarios;
También, debe coordinar los recursos de la empresa para que sea permeable a los requerimientos de la realidad, y que a la vez utilice todo su potencial para adaptarse a esos requerimientos.
Ello implica integrar los esfuerzos como equipos de trabajo, donde lo más competitivo de una persona o grupo es la capacidad de colaborar con el entorno.
Antes, cada sector de la empresa trabajaba para sus propios objetivos, tratando de ser coherentes con las metas de la empresa, pero sin dejar de rivalizar con las demás áreas.
Esto era parte de lo que se consideraba la competencia interna. El problema de esta actitud, vigente aún hoy en muchas organizaciones, es que impide integrar esfuerzos, haciendo que la actividad de quienes actúan según estos principios favorezca a los verdaderos rivales de la empresa: sus competidores en el mercado.
b) Interdependencia de las dos esferas.
En este punto es donde mas claramente se percibe que si no existe la cohesión ni el compromiso interno, desde lo personal, va a ser muy difícil que la empresa cooperativa resulte eficiente y competitiva en el mercado.
Hay que tener muy en cuenta que en una Cooperativa de Trabajo, la MATERIA PRIMA que tenemos que moldear y procesar todos los días es el conjunto de conductas humanas de sus asociados en permanente interferencia.
La cohesión y el compromiso, factores –como dijimos- fundamentales para el funcionamiento de la empresa cooperativa, solamente se logran a través de los mecanismos institucionales desarrollados en función del cumplimiento de los principios cooperativos, que es un ejercicio diario y permanente.
Vemos entonces, como estos factores, que usualmente no son tenidos en cuenta si se considera a la empresa cooperativa solamente como una “empresa”, gravitan y definen el éxito o el fracaso de la gestión.
A la inversa, muchas veces sucede que se buscan las soluciones estrictamente desde el plano institucional (cooperativo); dejando de lado la productividad y el funcionamiento empresario en general.
Todo esto trae como consecuencia que cuando surge un problema determinado, si se busca una solución que no contemple estas dos “esferas” de la empresa cooperativa, seguramente será fallida.
Es decir que, para buscar un remedio es necesario previamente hacer un diagnóstico adecuado.
Por último, debe pensarse en que, quien elige trabajar en una Cooperativa de trabajo, no solamente debiera tener en cuenta el beneficio de un trabajo mas duradero ( en el sentido de que no depende de la sola voluntad del patrón, que puede decidir su liquidación por motivos de exclusiva conveniencia económica), sino que al trabajar en este tipo de entidades está ingresando en el mundo cooperativo, entendiendo por tal, mas que un trabajo, un modo de vida, donde entran a jugar otras cuestiones que a simple vista y si no se comprenden no se ven.
Hablo concretamente de otros valores como el compañerismo, la fraternidad, la posibilidad de ser escuchado, de poder plantear problemas personales que en una empresa privada de ningún modo serían atendidos, la posibilidad de crear un fondo mutual, de que los hijos o familiares tengan una posibilidad de trabajo en grado de preferencia frente a terceros, etc.
Sin perjuicio de lo dicho, es preciso hacer una importante aclaración al respecto, y que tiene que ver precisamente con la relación entre la eficiencia empresaria y la eficiencia social.
En efecto, si por eficiencia social entendemos el cumplimiento de los principios cooperativos, especificados estos tal como se expresara un poco mas arriba, vemos que para poder cumplir con tales metas es necesario que la eficiencia empresarial haya alcanzado un determinado grado.
Si los resultados económicos de la empresa no alcanzan siquiera para atender el pago de anticipo de retornos que se acerquen a los valores de la actividad en el mercado, seguramente no podremos cumplir con las metas de la eficiencia social.
Habrá compañerismo, fraternidad, democracia etc., pero difícilmente se pueda cumplir con la capacitación, la acción social, el trabajo duradero, etc.
Este es el punto en el que muchos compañeros se ven tentados a abandonar el barco al comparar las condiciones que se le ofrecen en uno u otro sistema.








